Medicina alopática y medicina alternativa
"La materia como lo absolutamente fragmentado en el espacio es el enemigo más natural de esa gran concentración de lo vivo que es el alma. Pronto el mundo de las ondinas y las sílfides llegará a su fin, y sólo en la era del alma celebrarán de nuevo su resurrección, y entonces todos se asombrarán de cómo pudieron olvidarse verdades tan antiguas. Pero, naturalmente, es mucho más fácil suponer que lo que no se entiende no existe"
C. G. Jung, "Paracelso", Sobre el fenómeno del espíritu en el arte y en la ciencia
No soy científica, y por ello mis palabras para muchos no tendrán valor. Pero conozco dos cosas: mi experiencia personal con la medicina y el espíritu de los tiempos, actuales y pasados.
Con respecto a mi experiencia personal quiero relatar dos sucesos que me hicieron cambiar mi visión de la medicina. Quede claro que no pretendo con esto convencer a nadie de nada, tan sólo señalar que las declaraciones y medidas del gobierno me parecen cuestionables.
Pues bien, hace bastantes años caí enferma. Parecía una mera gripe, un poco de fiebre, un poco de mal cuerpo. Pero aquello no remitía, y mis padres me llevaron al médico a mi pesar. Con ese cuadro decidieron hacerme una analítica, que dió niveles altos en las transaminasas, unas enzimas del hígado. Continuaron haciéndome analíticas para descartar todo tipo de enfermedades relacionadas con ello, pero no encontraron nada. Mi diagnóstico fue "virus inespecífico" y mi tratamiento, reposo absoluto. De este modo me vi lejos de mi familia, con 20 años, y sin poder hacer nada más que esperar, porque según indicaciones del médico, no debía ni cargar con la bolsa de la compra.
Al poco tiempo mi madre me dijo que le habían hablado maravillas de un profesional de la medicina tradicional china-creo que es ilegal, aunque no por ello inapropiado, llamarle médico-, y que aunque ella "no creía en estas cosas", por probar no perderíamos nada. Fui a su consulta, y tras un breve tratamiento, los niveles de las transaminasas se normalizaron. Un médico diría que aquello fue un milagro, pero no; eso también es ciencia, una ciencia mucho más antigua y con una visión más integradora que la nuestra.
Quiero relatar otra experiencia más, para que la cosa no se quede en una anécdota. Hace pocos meses comencé a notar un pequeño bultito en la espalda, que iba acompañado de dolores de ciática bastante agudos. Fui a mi médico de familia, y me dijo que probablemente sería un lipoma, un bulto de grasa, y que me iba a mandar una ecografía para asegurarse. Efectivamente, la prueba confirmó su diagnóstico. Parece ser que los lipomas no suelen dar problemas, pero el mío debía estar cerca del nervio ciático, en cuyo caso lo aconsejable era extraerlo con cirugía.
Un poco horrorizada porque en pocas semanas me iba a vivir a Bulgaria para trabajar como bailarina, antes de operarme decidí volver al profesional en medicina china. Tras observar mi pequeño bulto, de un centímetro escaso de diámetro, comenzó a reír, y es que la teoría del médico no parecía tener mucho sentido. Me dijo que más que un lipoma parecía un pequeño quiste formado por líquido cefalorraquídeo, y que con una pequeña infiltración homeopática desaparecería. Dicho y hecho. Afortunadamente no llegué a operarme. Desde aquí quiero aprovechar para darle las gracias a este gran profesional y a su equipo. Además de estas dos situaciones puntuales podría relatar alguna que otra "curación milagrosa"más, que han evitado incluso cirugías mayores como por ejemplo la de hernia de hiato.
No quiero con este artículo denostar completamente la medicina alopática; reconozco sus logros, principalmente sus grandes avances técnicos.Pero sí quiero poner en evidencia sus carencias, su visión fragmentada del cuerpo y su inexactitud. Todos saldríamos ganando si a la técnica actual le sumamos la sabiduría ancestral. No nos pasemos de modernos. La ciencia es un camino largo, que la humanidad lleva recorriendo varios milenios. No tiremos por tierra las sabias raíces de la humanidad



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