El cuerpo
"Está en la esencia de todo arte sagrado que se funda de manera natural en el símbolo, integrar al cuerpo en su obra e incluso hacer de él su base metodológica" Titus Burkhardt, AlquimiaEn la segunda entrada abordamos la relación entre cuerpo y alma, descartando que la misma sea la de causa y efecto:
- Que el cuerpo no es una mera máquina dirigida por un fantasma al modo de los autómatas de Descartes,
- Ni el alma es un efecto del cuerpo como afirman los materialistas.
¿Puede la danza ocupar un lugar especial como ejemplo de viaje simbólico mediante el cual construimos la relación entre el cuerpo y el alma llena de sentido, y como experiencia individual?
Jung puede ayudarnos; en su obra "Respuesta a Job" (dicho sea de paso, obra digna de leer, leer y releer), encontramos un concepto que recorre su obra y que puede ayudarnos; los símbolos, los cuales "hacen posible la unión irracional de los contrarios", en nuestro caso, el alma y el cuerpo.
Por ello recurriremos al arte de la Alquimia, que consiste en la obtención de oro a partir de metales ordinarios mediante una serie de procedimientos, que si bien son químicos, parecen apuntar a un significado simbólico. Solve et coagula, reza la máxima alquímica.
Comencemos pues analizando el cuerpo:
- Nuestra relación con el cuerpo es inmediata y problemática. No somos nuestro cuerpo, o no sólo somos nuestro cuerpo.
- El cuerpo no puede ser tampoco un objeto, una cosa o una mercancía.
Podríamos decir que estamos encarnados, y que tenemos sobre él ciertas responsabilidades, tanto físicas como morales
Según Jung, el inconsciente tiene una fatal tendencia a manifestarse en actos físicos. Esto supone que el cuerpo nos sirve para personificar nuestra sombra. De este modo, todo elemento psíquico que tiene una carga emocional fuerte forma "bloque con el cuerpo", como si el sentimiento se localizara en alguna parte del mismo, lo que hace al cuerpo pesado, como el plomo (que es la materia prima alquímica).
Pero para bailar necesitamos un cuerpo ligero, "espiritualizado".
Burkhardt afirma en su libro "Alquimia" que el conocimiento del cuerpo, caótico, opaco, denso,empañado por las pasiones, es el "metal ordinario, y por el contrario, el conocimiento corporal clarificado es el "metal noble", el oro.Como dice este autor, el oro es un "cuerpo" como los demás metales, pero las propiedades físicas como peso, densidad etc. se convierten en él en propiedades simbólicas: el oro es luz hecha cuerpo.
Con la palabra atanor, derivada del árabe athanûr (horno), designan los alquimistas el horno en el que preparan el oro. Como acabamos de decir, además de su significado literal, en su significado simbólico, el verdadero atanor es el cuerpo humano, y el calentamiento, según apunta Jung, es la ampliación de la conciencia, que une lo separado, que ilumina la oscuridad.
Con la palabra atanor, derivada del árabe athanûr (horno), designan los alquimistas el horno en el que preparan el oro. Como acabamos de decir, además de su significado literal, en su significado simbólico, el verdadero atanor es el cuerpo humano, y el calentamiento, según apunta Jung, es la ampliación de la conciencia, que une lo separado, que ilumina la oscuridad.
Para bailar, para ser ligeros y brillantes debemos hacer un duro trabajo físico,puesto que el cuerpo es nuestra "herramienta de trabajo", como suele decirse en el mundillo de la danza.
Pero también, y no menos importante, es el trabajo emocional, moral, y por qué no, espiritual, puesto que el cuerpo también es nuestro modo de expresión, y en sentido simbólico, nuestro cuerpo debe llegar a ser nosotros mismos.



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